Los romances de Disney no existen.

 

Los romances de Disney afectan a la realidad



La evolución de Disney a lo largo del tiempo

Disney es la mayor compañía de éxito en la creación de dibujos animados dirigidos principalmente a contenido infantil. La empresa ha formado parte de la infancia de muchas personas con películas inolvidables e inspiradoras para miles de niños y niñas. Sin embargo, eso no quita que la empresa haya tenido una evolución progresiva a lo largo de los años, ya que muchos conceptos que en aquella época estaban normalizados hoy en día están mal vistos.

Por ello, Disney tomó la decisión de crear películas con un contenido más inclusivo y con una trama diferente a la que se mostraba anteriormente. Esto demuestra que la sociedad cambia y que las empresas también deben adaptarse a los nuevos valores y necesidades de las personas.

El ideal del romance en los cuentos de hadas

Debido a esto, me gustaría hablar sobre los llamados “romances de Disney”, esos idealizados cuentos de hadas donde el príncipe azul rescata a la princesa en apuros. En estas historias, la princesa suele cumplir unos estándares de belleza que la gran mayoría de personas no alcanzan: mujeres blancas, rubias, altas y con ojos azules. Además, se idealiza a la mujer perfecta y al hombre perfecto, donde los caballeros son altos, apuestos, con ojos claros y cuerpos atléticos.

Este tipo de estereotipos hacen creer que existe una pareja ideal única y que solo se puede alcanzar el amor verdadero si se cumple con esas características físicas. Sin embargo, la realidad es muy diferente, porque para cada persona existe alguien distinto y no todas las princesas tienen por qué ser blancas, rubias, altas y de ojos azules, ni todos los príncipes tienen que ser rubios, altos y musculosos.

En la realidad existe la diversidad: hay de todo para todos. El problema de estas películas es que plantean el objetivo de la vida como si tuvieras que estar constantemente luchando para llegar a ser como esa princesa o ese príncipe, inculcándonos que si queremos vivir ese romance icónico debemos parecernos a ellos, y eso no es así.




La influencia en la infancia y el aprendizaje

Es muy importante que lo primero que vean los niños sea algo representativo y educativo para que puedan observar una realidad más cercana a la suya. Está bien imaginar e idealizar, pero eso es mejor cuando ya eres consciente de las cosas. Mientras eres un niño, tu cerebro aprende e imita a través de lo visual.

Por lo tanto, Disney tampoco tiene completamente la culpa, ya que eran otras épocas con otras costumbres. Supongo que buscaban reflejar lo que se llevaba en aquel momento y los romances que podían enganchar al público.



El concepto del “para siempre” en la actualidad

Creo que encontrar tu “para siempre” es muy complicado hoy en día. Actualmente se está normalizando la libertad individual, es decir, que cada persona pueda desarrollar su vida sin la presión de seguir un patrón establecido como: casarse, comprarse una casa, tener hijos y fin.

Por eso digo que encontrar a una persona con tus mismos gustos y objetivos es más complicado, porque hoy en día no todo el mundo quiere tener hijos. De hecho, muchas personas prefieren tener un perro antes que un hijo, o también prefieren pasarse la vida viajando como mochileros y adquirir experiencias.

Esto hace que sea más difícil encontrar exactamente a alguien que quiera acompañarte en tus aventuras, ya que nuestra vida la diseñamos y la marcamos nosotros mismos.

Las nuevas princesas y la diversidad cultural

Un avance importante que ha hecho Disney es mostrar otro tipo de princesas: jóvenes valientes, fuertes y con ganas de explorar, las cuales no siguen los estereotipos tradicionales y donde existe diversidad cultural.

Por ello, pienso que Disney ha evolucionado para bien, porque esto es lo que deberíamos enseñar tanto a las niñas como a los niños: películas que muestren valores reales y donde puedan verse reflejados e incluidos.





El problema de la dependencia emocional y los estereotipos

Tristemente, romances como los de las películas son pocos y la realidad es más cruda. Además, este tipo de historias vulneran a la mujer y la hacen sentir “necesitada de un hombre”, ya que sin ellos no saldrían del peligro, dando a entender que ellos son la solución a sus problemas.

Esto provoca que muchas niñas piensen que necesitan a un hombre fuerte y funcional que las mantenga y les solucione la vida. Ahí está el fallo, porque las niñas pueden dar por sentado que lo único que deben hacer es mantenerse guapas, delgadas y perfectas para ellos.

¡¡MAL!!

Una mujer independiente puede alcanzar muchísimas cosas, y ese es el mensaje que se debe transmitir. Y lo mismo ocurre con los niños: ellos no tienen por qué mantener a su pareja ni tampoco estar musculosos toda la vida creyendo que un abdominal vale más que la personalidad o la amabilidad de alguien.

¿Qué pasa, que si no eres un “musculitos” nadie te va a querer? Ahí es donde surge el problema de la dependencia hacia las tendencias y la estúpida manía de “seguir al rebaño”.

Cada persona es un mundo diferente. Si a ti no te apasiona el gimnasio, no tienes por qué obligarte a ir y machacarte mentalmente pensando que si no consigues más bíceps que tu amigo no vas a atraer a las chicas.

En conclusión, los romances de Disney han marcado durante muchos años la forma en la que entendemos el amor, especialmente en la infancia. Aunque estas películas han sido parte importante de nuestra educación emocional, también han transmitido estereotipos irreales sobre la belleza, el papel de la mujer y el modelo de pareja perfecta. 

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